5 de diciembre de 2025
Errores al calcular el valor residual en contratos de leasing
Cuando una empresa firma un contrato de leasing, uno de los elementos clave es el valor residual: aquel importe estimado que tendrá el activo al finalizar el arrendamiento.
Si este cálculo se hace mal, puede generar pagos mensuales más altos de lo esperado, sorpresas al finalizar el contrato o pérdidas ocultas.
¿Qué es el valor residual en un contrato de leasing?
El valor residual, en el contexto de un contrato de leasing (o arrendamiento con opción de compra), es el valor estimado que tendrá el bien al término del período del contrato. Este valor influye directamente en:
la cuota mensual que se debe pagar durante el contrato, ya que dicha cuota se basa en la depreciación del bien (costo inicial minus valor residual) más intereses/comisiones
el precio que el arrendatario podría pagar si ejerce la opción de compra al final.
Dado su impacto, calcular correctamente el valor residual es esencial para que el contrato sea justo, viable y sin sorpresas. A continuación, veamos los errores comunes que se cometen.
Errores al calcular el valor residual en contratos de leasing
Aquí están los principales errores que suelen afectar al cálculo del valor residual, explicados con detalle:
1. Estimar un valor residual demasiado optimista
Un error frecuente es asumir una depreciación muy baja y fijar un valor residual demasiado alto. Esto reduce la base de cálculo de la depreciación (y por tanto las cuotas mensuales parecen “atractivas”), pero pone en riesgo al arrendatario al final del contrato si el mercado no valida ese valor. Por ejemplo, un artículo señala que estimaciones infladas de valor residual son un problema real.
Consecuencias
Pagos mensuales que parecen bajos, pero con gran riesgo al final del contrato.
Si al término el bien vale menos del estimado, se pueden generar cargos adicionales o pérdidas para el arrendador/arrendatario.
Dificultad para decidir si ejercer la opción de compra, ya que el precio puede quedar por encima del valor de mercado.
2. No considerar adecuadamente los factores de desgaste, uso o mercado
Otro error es ignorar o subestimar factores que afectarán el valor al final del contrato: kilometraje, horas de operación, obsolescencia tecnológica, estado del bien, cambios de normativa, etc. Por ejemplo, en el caso de vehículos se menciona que un kilometraje elevado o mantenimiento deficiente reducen el valor residual.
Consecuencias
Valor residual teórico que no se refleja en la realidad.
Riesgo de sobrecostos al final por deterioro, sanciones por kilometraje u horas excesivas.
Mala previsión financiera para la empresa.
3. No incluir costos adicionales de venta o retirada del bien
El valor residual muchas veces se calcula como un porcentaje del valor inicial sin restar los costos de venta, traslado, reacondicionamiento o eliminación. Un análisis contable señala que se debe restar “costes de venta” al precio estimado de venta.
Consecuencias
Valor residual inflado porque no se descuentan los costos.
Base de cálculo incorrecta para amortización o para cuotas del leasing.
Al finalizar, se descubren cargos ocultos que aumentan el costo real del leasing.
4. No revisar o ajustar el valor residual ante cambios de mercado o contexto
El valor residual es una estimación al inicio del contrato, pero el entorno puede cambiar (tecnología, normativa, demanda del bien, sustitutos). El artículo de GS Gestión señala que uno de los retos es la “incertidumbre de mercado” y que no revisar el valor residual es un error.
Consecuencias
Valor residual mal adaptado al nuevo contexto, generando distorsión en costos y resultados.
La empresa arrendadora o arrendataria puede asumir riesgos mayores de los previstos.
Puede afectar la amortización, la contabilidad y la liquidez proyectada.
5. Confundir o mezclar el valor residual con otros conceptos contables o de mercado
Un error conceptual es tratar el valor residual como si fuera el “valor contable neto” o usarlo como “valor de mercado hoy” en lugar del valor estimado al final del contrato. El mismo artículo advierte: “Confundir VR con ‘valor contable neto’ o con el valor razonable actual…”
Consecuencias
Cálculos incorrectos que conducen a decisiones erróneas.
Contratos mal estructurados donde el arrendatario o el arrendador quedan en desventaja.
Reconocimientos contables que no reflejan la realidad económica del activo.
¿Cómo evitar estos errores al calcular el valor residual?
Para asegurar que el valor residual esté bien estimado y sea una base sólida en tu contrato de leasing, considera las siguientes recomendaciones:
Realizar un análisis de mercado: revisar valores de bienes similares usados/vendidos al terminar plazos comparables, como lo hace el análisis de “flotas de vehículos” que evalúa depreciación, kilometraje, estado.
Considerar todos los factores de desgaste, horas/kilometraje, mantenimiento, uso, normativa o tecnología futura.
Descontar explícitamente los costos de venta, traslado, reacondicionamiento al estimar el valor residual.
Introducir escenarios de sensibilidad: estimación base, optimista, conservadora para ver impacto en cuotas y costes.
Documentar claramente la metodología usada en el contrato para establecer el valor residual.
Acordar en el contrato quién asume el riesgo del valor residual (arrendador, arrendatario o compartido) y qué pasa si el bien vale menos.
Revisar periódicamente el estimado si el contrato o la normativa lo permiten, o al menos al renovar arrendamientos.
Usar asesores expertos o datos confiables del mercado para estimaciones, en lugar de “reglas de pulgar” simples.
Preguntas frecuentes
¿El valor residual siempre es negociable en un contrato de leasing?
Depende del contrato y del arrendador. En muchos contratos de leasing financiero, el arrendador fija el valor residual al inicio. Sin embargo, las partes pueden negociar qué valor residual se usará, siempre que ambas estén de acuerdo y quede claro quién asume el riesgo si el bien vale menos.
¿Qué pasa si al final del contrato el bien vale menos que el valor residual estimado?
Si el arrendatario tiene opción de compra a ese valor residual, puede encontrarse pagando más que lo que vale el bien en el mercado, lo que representa una pérdida. Si el arrendador asume el valor residual, ese riesgo recae sobre él (y probablemente se refleje en cuotas mayores).
¿Conviene siempre que el valor residual sea lo más alto posible?
No necesariamente. Un valor residual más alto reduce las cuotas mensuales, pero incrementa el riesgo al final del contrato. Es preferible un estimado realista que uno demasiado optimista que pueda generar problemas al final.
¿Cómo afecta el valor residual al costo total del leasing?
Un valor residual bajo implica mayor depreciación para repartir en las cuotas, lo que encarece cada cuota pero reduce riesgo al final. Uno alto implica cuotas más pequeñas, pero mayor riesgo final. Por eso es parte esencial del costo total del contrato.
¿Cuál es la diferencia entre valor residual garantizado y no garantizado?
En algunos contratos de leasing, el arrendador garantiza que el bien tendrá al menos el valor residual estimado al final. En este caso, el riesgo de valor queda para el arrendador. Si no está garantizado (solo estimado), el arrendatario puede asumir parte del riesgo si el bien vale menos. Revisar esta cláusula es clave.
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